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Sergio Salamanca
·
Exalumno/a
Hace 4 semanas
Calidad de la enseñanza
Profesionalidad del profesorado
Instalaciones y recursos
Comunicación y atención a las familias
Hace aproximadamente ocho años escribí una reseña sobre este instituto. En aquella ocasión fui durísimo con el centro, y no voy a negar que lo hice desde el enfado y desde una experiencia personal que me marcó profundamente.
Del IES José Saramago salí profundamente afectado. Durante semanas y semanas recibí mensajes, actitudes y situaciones que me hicieron pensar que no merecía la pena seguir estudiando, que quizá aquel no era mi sitio y que no tenía sentido continuar. Mi percepción era la de un centro frío, excesivamente rígido y con un equipo dir...
Hace aproximadamente ocho años escribí una reseña sobre este instituto. En aquella ocasión fui durísimo con el centro, y no voy a negar que lo hice desde el enfado y desde una experiencia personal que me marcó profundamente.
Del IES José Saramago salí profundamente afectado. Durante semanas y semanas recibí mensajes, actitudes y situaciones que me hicieron pensar que no merecía la pena seguir estudiando, que quizá aquel no era mi sitio y que no tenía sentido continuar. Mi percepción era la de un centro frío, excesivamente rígido y con un equipo directivo con el que, personalmente, tuve una experiencia muy negativa.
Aquella reseña fue especialmente crítica. De hecho, durante bastante tiempo fue una de las reseñas más votadas de Google. Por eso, cuando hace unos días descubrí que ya no aparecía publicada, mi primera reacción fue de enfado.
Abrí el portátil dispuesto a escribir una reseña todavía más dura que aquella que escribí siendo adolescente.
Pero antes de hacerlo decidí entrar en la página del centro. Quise ver quién formaba ahora el equipo directivo, cuáles eran las últimas noticias, qué actividades se estaban realizando y, en definitiva, qué había sido del instituto en el que pasé seis años de mi vida.
Y entonces ocurrió algo que, sinceramente, no esperaba.
Por primera vez en mucho tiempo sentí que el centro podía haber cambiado.
No sé si mi antigua reseña fue leída alguna vez por alguien del equipo directivo. Probablemente sí, teniendo en cuenta la posición que llegó a ocupar entre las reseñas del centro. Pero tampoco sé si tuvo absolutamente ninguna influencia en los cambios que hoy veo. Y no quiero atribuirme algo que no sé si es cierto.
Lo que sí sé es lo que estoy viendo ahora.
Me he encontrado con un equipo directivo completamente diferente al de mi época. Y, además, con varias caras que reconozco perfectamente: profesores que fueron mis profesores y de los que guardo, en muchos casos, un recuerdo muy positivo. Algunos de ellos fueron grandes profesores, y ver ahora que forman parte de la dirección del centro me ha producido una sensación muy difícil de explicar.
He visto iniciativas que, sinceramente, me habría parecido casi imposible encontrar durante mi etapa como alumno.
Una revista de Filosofía. Una revista de Lengua Castellana y Literatura. Un programa de radio y podcast. Actividades complementarias que parecen buscar algo más que simplemente cumplir con el horario académico.
Durante mis años allí, lo más parecido que recuerdo a fomentar la participación de los alumnos fuera de las clases era poder elegir, bajo unos criterios bastante marcados, el timbre que sonaba entre clase y clase.
Y entonces me encontré incluso con un problema de ajedrez publicado en la página del centro para que los alumnos pudieran intentar resolverlo.
Puede parecer una absoluta tontería.
Probablemente para mucha gente lo sea.
Pero para el Sergio de 12 años, e incluso para el Sergio de 17, encontrar algo así en la página del instituto habría sido una auténtica locura.
Y reconozco que se me han saltado las lágrimas al ver el giro que parece haber dado este centro.
Porque no estoy viendo únicamente actividades. Estoy viendo algo que durante mi adolescencia eché mucho de menos: la intención de generar inquietudes, curiosidad y actitudes positivas en los alumnos.
También he revisado las normas actuales del centro. Por lo que he podido comprobar, parece que el instituto sigue siendo igual de estricto en muchos aspectos que cuando yo estudiaba allí. Y, sinceramente, eso no me parece necesariamente algo negativo.
Quiero dejar esto muy claro porque es una parte importante de mi antigua crítica.
Después de seis años en ese instituto, nunca recibí un solo parte. Ni siquiera uno por puntualidad.
Mi problema nunca fueron las normas.
Mi problema fue, principalmente, cómo sentía que se trataba a determinados alumnos cuando no encajaban perfectamente en lo que se esperaba de ellos.
Una cosa es exigir. Otra muy distinta es hacer sentir a un adolescente que no vale la pena seguir intentándolo.
Y quizá esa sea la mayor diferencia que espero que exista actualmente.
No sé si todo lo que estoy viendo desde fuera refleja exactamente la realidad que viven hoy los alumnos. Evidentemente, no todo será perfecto y seguramente habrá problemas que yo desconozco. Sería absurdo afirmar lo contrario después de tantos años fuera.
Pero para aquellos alumnos que estáis actualmente en el centro y que quizá no sepáis cómo era este instituto hace ocho años, quiero deciros algo:
Desde fuera, el cambio que estoy viendo es enorme y, en mi opinión, muy positivo.
Veo actividades complementarias diferentes. Veo proyectos que parecen buscar que los alumnos participen y tengan inquietudes más allá de aprobar exámenes. Y veo un equipo directivo diferente, en el que permanecen algunos de aquellos profesores que yo mismo consideré grandes profesores.
Y, sobre todo, veo algo que siempre exigí y que para mí es incluso más importante que tener buenos profesores: que haya buenas personas al frente.
Por eso, después de entrar hoy en la página del instituto con la intención de escribir una crítica todavía más dura que la que hice hace ocho años, me encuentro escribiendo prácticamente lo contrario.
No porque haya olvidado lo que viví.
No porque mi experiencia de entonces haya dejado de importar.
Y tampoco porque considere que todo esté solucionado.
Sino porque creo que, si una persona critica algo cuando considera que está mal, también tiene que ser capaz de reconocerlo cuando observa que parece estar cambiando.
Y eso es precisamente lo que estoy haciendo.
Al profesorado del centro solamente quiero pedirle una cosa:
No cometáis los errores del pasado.
Recordad que vuestros alumnos no son únicamente estudiantes. Son personas que todavía están formándose, no solamente académicamente, sino también emocionalmente.
Detrás de cada alumno hay una familia, problemas que quizá no conocemos, inseguridades, miedos, amistades, sueños y circunstancias que muchas veces no aparecen en un expediente académico.
Y delante de cada alumno hay muchísima vida.
No hagáis que una etapa tan importante de sus vidas sea todavía más difícil de lo necesario.
Esto no significa regalar las asignaturas, bajar el nivel o dejar de exigir. Todo lo contrario. Los alumnos necesitan profesores que les exijan, que les enseñen y que les preparen para el futuro.
Pero exigir no debería significar buscar alumnos perfectos.
Porque los alumnos perfectos no existen.
Y creo que desde un instituto, y desde cualquier centro educativo, no deberíamos intentar fabricar alumnos perfectos, sino ayudar a formar personas capaces de pensar, equivocarse, aprender, levantarse y continuar.
Hace ocho años salí del José Saramago con una sensación completamente diferente a la que he tenido hoy al volver a mirar el centro.
Y quizá eso sea lo más bonito de todo.
Que un lugar que para mí durante mucho tiempo representó una etapa que quería dejar atrás, hoy me haya hecho llorar de emoción al pensar que quizá otros chavales estén viviendo allí una experiencia completamente diferente.
Ojalá sea así.
Ojalá el cambio que estoy viendo desde fuera sea también el cambio que están viviendo los alumnos desde dentro.
Y si lo es, entonces solo puedo decir una cosa:
Seguid por ese camino.
Porque quizá algún día haya alumnos que, ocho años después de marcharse, entren en la página del instituto y, en lugar de sentir únicamente ganas de criticarlo, sientan orgullo de ver en qué se ha convertido.
Yo, por primera vez, he sentido un poco de eso.
Y para el Sergio de 12 años que entró allí hace tantos años, eso significa muchísimo.
Posdata: esta vez, ya no escribo desde el enfado.
M. D.
·
Exalumno/a
Hace 7 meses
Calidad de la enseñanza
Profesionalidad del profesorado
Instalaciones y recursos
Comunicación y atención a las familias
Esta reseña no está disponible públicamente conforme al marco normativo aplicable. La valoración numérica se mantiene íntegra y forma parte de la nota media del centro.
cristina pesada
·
Alumno/a
Hace 8 meses
Calidad de la enseñanza
Profesionalidad del profesorado
Instalaciones y recursos
Comunicación y atención a las familias
No vayáis a este instituto, no miran por lo alumnos con dificultades personales o académicas y solo les importan las buenas notas.Me hicieron repetir por una pendiente del año pasado que llevaba sin dar dos años y que el año que viene no hago.Me parece una vergüenza que gente como yo que se haya esforzado durante todo el curso tenga que repetir por esa tontería.Como he dicho antes, solo se fijan en las notas y dan a entender que si no tienes una media de 8/9/10 eres mas “tonto” que los demás, en vez de preocuparse de por qué estamos sacando estas no...
No vayáis a este instituto, no miran por lo alumnos con dificultades personales o académicas y solo les importan las buenas notas.Me hicieron repetir por una pendiente del año pasado que llevaba sin dar dos años y que el año que viene no hago.Me parece una vergüenza que gente como yo que se haya esforzado durante todo el curso tenga que repetir por esa tontería.Como he dicho antes, solo se fijan en las notas y dan a entender que si no tienes una media de 8/9/10 eres mas “tonto” que los demás, en vez de preocuparse de por qué estamos sacando estas notas.Tienen fama de exigentes pero la jefatura es una vergüenza, solo saben poner partes y algunos son injustos.Se preocupan más por poner partes que por nuestra propia salud mental.Me parece una barbaridad que para ir al baño tengamos que ir con la agenda como si fuéramos niños de infantil.A parte de eso, la enfermería no está toda la mañana y si ocurre una emergencia no puedo acudir a ella por la inasistencia.La peor experiencia de mi vida.
E. P.
·
Alumno/a
Hace 8 meses
Calidad de la enseñanza
Profesionalidad del profesorado
Instalaciones y recursos
Comunicación y atención a las familias
Esta reseña no está disponible públicamente conforme al marco normativo aplicable. La valoración numérica se mantiene íntegra y forma parte de la nota media del centro.
A. P.
Hace 2 años
Muy buen instituto
S. R. G.
Hace 2 años
Hace años cursé E.S.O y Bachillerato en el I.E.S José Saramago y la verdad que muy contento con los valores y la educación que he recibido en este centro público.
Gracias a la orientación que recibí de los profesores que tuve en aquellos años conseguí aprobar la carrera de A.D.E.
Hoy en día trabajo en la administración pública y sigo llevando los valores de compañerismo, trabajo y humildad que mostraron los profesores y directiva del centro.
Infinitamente agradecido siempre.
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¿Cuál es el precio del Instituto José Saramago?
El precio del Instituto José Saramago está en el rango de Gratis o <100€ mensuales por alumno.
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